VOCALIA DE JUVENTUD





Presentación a cargo de N.H.D. Gerardo Manuuel Mirón Jiménez

En el año 1978 unos campesinos egipcios en la localidad de El Minya encontraron un códice. El anticuario que lo poseía lo mantuvo guardado muchos años hasta que finalmente consiguió un comprador que lo tradujo recientemente aunque solo en parte.

Todos los textos están escritos en el dialecto sahídico del idioma copto, el códice ha sido datado en el siglo III de nuestra Era.
El papiro se encuentra muy deteriorado, 26 de las 66 páginas que lo integran corresponden al Evangelio de Judas.
La parte que si ha podido ser traducida indica que se trata de las revelaciones que Jesús hizo a Judas Iscariote, tres días antes de la Pascua.
Escrito en tercera persona, el texto es un diálogo entre Jesús y sus discípulos,
especialmente Judas, que aparece como el discípulo favorito de Jesús.
Según este evangelio, Judas entregó a su maestro a los romanos siguiendo órdenes del propio Jesús, quien profetizó:
"Tú serás el decimotercero, y serás maldito por generaciones, y vendrás para reinar sobre ellos".
Pero ¿que hay de las otras 40 páginas que aún no han sido traducidas?, ¿que nos hablan de Jesús en sus últimos días?
Yo si me permitís, tengo mi particular versión de lo que podría tal vez contener por que no, y que en esta noche os voy a relatar y quisiera que por unos momentos, me escuchéis atentamente y si os es posible imaginéis que estáis allí conmigo observando la siguiente escena, por que quien sabe a lo mejor en aquellas hojas desgarradas por el tiempo la Pascua de Jesús se describa así:
Tras finalizar en el Cenáculo, el Rabí se dirigió con los suyos a las afueras de Jerusalén, caminaron hacia un monte llamado de Getsemaní, 8 de sus Apóstoles se quedaron en una cueva resguardados de la fría noche, el Señor se aleja de ellos llevándose sólo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, Juan y Santiago.
Una vez en el monte Jesús le dice a los suyos: quedaos aquí y Orad conmigo, pedid por el Hijo de Dios, se alejó como a un tiro de piedra y junto a una roca se arrodilló y elevó su mirada,invocó a su padre como solo un hijo pequeño podría hacer: Abba, Abba, si es posible, que este Cáliz pase de mí.
Las manos le temblaban, los pies los tenía helados, la cara pálida, su corazón agitado, regresó junto a los suyos y los vio dormidos, placenteros en su sueño.
Decepcionado el Señor, un primer crujío de metal sintió por dentro (suena de fondo un toque de llamador), volvió junto a la roca y arrodillao, sí arrodillao, elevó de nuevo su mirada: Padre, Hágase tu Voluntad y no la mía, si el hijo de Dios se ha de entregar sea un acto más de tu Misericordia.
Buscando consuelo regresó junto a los Apóstoles, los despertó y les increpó: ¡Ni una hora sois capaces de velar y orar conmigo!.
Los Apóstoles semi-incorporados vieron como el Rabí se alejaba de nuevo presto a una nueva Plegaria, arrodillao por tercera vez, nervioso, con el pavor reflejado en su cara volvió a elevar su mirada, pero el miedo se apoderó absolutamente de su cuerpo.
Comenzó a sudar gotas como enrojecidas, los huesos de sus manos rígidos, su pecho temblando, casi no podía articular palabra, entonces un Ángel del cielo se aproximó para confortarle, pero no había consuelo posible, era un hombre casi derrotado, sobrecogido, superado por el sufrimiento que le iba a sobrevenir gritó de nuevo a los cielos: Padre mío, si no es posible que esto pase sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
Un segundo crujio de metal resonó en su cuerpo (suena de fondo un toque de llamador). Se limpió la cara ensangrentada sobre su túnica púrpura, se levantó, se ciñó el cíngulo y volvió junto a Pedro y los demás y les dijo, levantaos, llegó la hora, ya vienen. ¿Quienes Señor?, ¿quienes vienen? preguntaban sus discípulos, el Rabí señaló hacia los Olivos, entre la bruma, iluminados por la luna llena de la Pascua se podía contemplar a un grupo de hombres que se acercaban entre antorchas, serían unos 40.
Al llegar frente al Rabí, este les dijo: Os estaba esperando, sin mediar palabra estos hombres se fueron situando alrededor de ellos, rodeándolos, los Apóstoles nerviosos no entendían nada, Pedro incluso quiso sacar su espada, pero Jesús les tranquilizó, ¡Pedro no!, espera.
De entre la noche sonó un tercer crujio de metal (suena de fondo un toque de llamador) y de repente el Monte de Sión se elevó al Cielo y Jesús les dijo a los suyos, estos 40 hombres son mis Costaleros, ¡mis Costaleros del Huerto!.
SE DESCUBRE EL CARTEL Querida Madre Superiora y hermanas de este Real Monasterio, Hermano Mayor, Cofrades de mi Hermandad y Devotos del Señor del Huerto y de nuestra Divina Comendadora: 25 años lleva produciéndose ese extraño suceso en el Huerto de Getsemaní, y es lo que hoy vamos a celebrar, si, CELEBRAR en mayúsculas.
Hoy es día de mirar atrás y deleitarse de los frutos conseguidos, es día de saborear nuestra particular Victoria, de reconocimiento a todos aquellos que lo han hecho posible. A todos esos que se fajaron a lo largo de un cuarto de siglo con el escudo de la cruz de Santiago en el pecho, de por una sola vez hasta dentro de otros 25 años ponerle cara a esos costaleros anónimos que han hecho posible ese pequeño milagro de elevar los zancos de nuestros pasos cada Lunes Santo. Fijaos atentamente en el cartel, ¿que veis?, ¿un Costalero, no?, no es solo un Costalero, es uno de esos 40 hombres que cada año suben por el camino del Macabeo hasta el monte de Getsemaní para ponerse frente al Señor y decirle: aquí estoy otra vez, ¿a donde hay que llevarte? Muchos de estos hombres, sin duda el del cartel lo es, corresponde a uno de esos
Pretorianos del Señor del Huerto que siempre le acompañan en su Oración, bien sea en el paso más bello de Granada o en cualquier otra circunstancia que el destino nos depare, siempre con él, siempre junto a él.
Desde aquí Señor agradecerte esos milagros que a veces nos concedes, alguno incluso vivido en primera persona (solo tu y yo sabemos, ¿verdad?), tus Pretorianos por siempre agradecidos.
Muchas personas verán este cartel en las próximas semanas expuesto tras un cristal en cualquier calle de Granada, alguno de esos observadores probablemente será un entendido de este mundo del costal que al verlo seguro se parara frente a él unos segundos para apreciarlo detenidamente y dirá sin duda:
"Vaya costalero", y sacará las conclusiones que solo los muy expertos podrían observar: Costal grande casi 1,20, pliegues los justos, morcilla ancha, se ajusta al casco, seguro que comienza en la ceja (nunca más abajo) y cae exactamente en la séptima vértebra y esa cuna Dios Mío, como carga ese costalero.
Ávido buscará en la literatura del cartel y dirá: claro del Huerto. Por que esas son ya nuestras señas de identidad.
Por que eso también lo hemos aprendido en 25 años de esfuerzos a veces baldíos, sin técnica no hay gloria y aquí se está llegando a ella, con técnica, devoción y afición al costal, dándonos cuenta que no hay peso que nos pueda si además al lado tienes otro costalero que te ayuda, y este a su vez otro junto a él, por que estos pasos así lo exigen y esta Hermandad así los tiene.
A lo mejor a alguno de vosotros os ronda esta pregunta: ¿El Costalero de la lámina es del Huerto o de la Amargura? y seguro que me reclamáis a mí la respuesta como presentador que soy de este Cartel, pero ni yo lo sé.
A lo mejor es del Huerto, tal vez acaba de salir del paso en un relevo, y lo primero que está haciendo es volverse para ver por donde viene su Amargura y como van su Hermanos Costaleros: Como va Adri, Chechu, Tapia o su Fernando Luque, para ver si tiene la suerte de ver una chicotá mientras la Señora se mece a compases de "Madre Hiniesta", para acercarse al respiradero y decirles: ¡que arte tienen mis Amarguros! y que suerte de llevarla a ella tan cerquita quitándole sus penas en cada mecía.
Pero no estoy seguro, a lo mejor el del cartel es un Costalero del palio extasiado viendo como se aleja el Señor bajo ese olivo imponente y soñando con otro Granatensis, para de nuevo volver a estar bajo sus trabajaderas y elevar al Rabí al cielo del Realejo y sentirse de nuevo
Costalero de su Cristo, por que si hay alguien que no lo sabe, aquel Sábado Santo solo hubo un paso que saliera de la Catedral no solo 2 veces sino que llevara 3 igualás de costaleros pero eso sí, una sola cuadrilla.
Como iba la igualá chica del Huerto, ¡sí del Huerto!, que sentimiento hacia su Cristo, el mismo que le ponen cada Lunes Santo a nuestra Amargura, que lujo para el Señor, que lujo para vuestra Hermandad, esos Costaleros Comendadores arrancando el paso de frente, alargando la zancá para su Cristo, conteniendo su cintura de Lunes Santo para su Huerto, y a la voz de ¡a esta es!, como elevaban ese Olivo con sus voces desgarradas al grito de ¡Al Cielo con el Señor arrodillao!, que hasta me pareció a mí ver al Señor comentarle al Angel: ¡Que costaleros lleva mi Madre Dios mío.....!
Este magnifico cartel fruto del sentimiento profundo de nuestros Hermanos Carlos Funes y Santiago Romero, recoge a mi entender perfectamente nuestras cartas de presentación como Cuadrilla: Nuestro antiguo llamaor, con el que comenzamos dos décadas atrás y de donde venimos, nuestra medalla que no solo llevamos sino que verdaderamente sentimos y esa Rosa roja que comienza a marchitarse en la madrugá del Martes Santo y que renovamos cada año y que así será mientras haya un grupo de Pretorianos y Comendadores del costal que suspiran por ese Hijo y esa Madre.
Por que Granada ya sabe quienes somos, tenemos nuestra historia, nuestro presente observado ya por muchos y un futuro por descubrir que para gente ambiciosa como nosotros no puede ser sino un futuro por conquistar. En estos 25 años hemos vivido momentos difíciles, incluso alguno muy duros que quizás algunos ni sepan y otros ya no recuerdan, unas veces por la escasez de costaleros tuvimos que pedir ayuda para completar el paso y poder llevar a la calle a nuestro Cristo, de esto gracias a Dios hace más de veinte años pero a mí no se me olvida. Otras por no sentirnos los hermanos del Huerto bajo el paso como debería ser, como en nuestras propia casa, rodeados por costales sin compromiso, o más bien junto a costales comprometidos con las servidumbres del martillo, con la jarana y el protagonismo absurdo.
Incluso conducidos a veces por algún traje negro de donde pendía nuestra medalla sin brillo alguno y eso tampoco se me olvida. Y de todo esto tenemos que aprender y una vez aprendido, valorar lo que tenemos, que cuando llega el día de la primera igualá y no se cabe en el patio con cerca de 200 corazones deseando entrar o incluso poder mantenerse en nuestra cuadrilla, la satisfacción no cabe en mí.
Bendito problema tienen para elegir a los mejores mis Hermanos Capataces, sí Hermanos, por que si algo tiene mi equipo de Capataces es que han nacido en la fe y el costal entre estos muros, siempre poniendo el interés de la Hermandad por delante aunque en alguna ocasión incomprendidos y si alguna vez yerran os aseguro que no será por interés propio o del martillo, porque durante el año son hermanos 364 días y capataces solo el Lunes Santo.
Por que de vuestro cuello Hermanos, no cuelga la medalla, solo se refleja bajo el cordón azul y blanco vuestro sentimiento más auténtico, que más garantía puede pedir nuestras Hermandad a mis Capataces. Y después de esto a exigirles yo el primero, que no den por bueno lo bien hecho, que no den por excepcional lo que la gente ya sabe de esta cuadrilla, que no encontréis límites a vuestro andar, que no os conforméis con lo conseguido que aún nos cabe más, que aún esperamos más. Pero para los Costaleros de la Hermandad el mejor logro en estos años fue sin duda incorporar por fin a nuestra Amargura a la Cuadrilla, por que desde ese día fue una más entre nosotros.
Yo no entendí durante años como nuestra Virgen no era portada por sus Hermanos, por todos aquellos que durante todo el año la venerábamos, le pedíamos, le rezábamos, por aquellos que estábamos comprometidos con nuestra Hermandad, no podía entender como el Lunes Santo
nos marchábamos del compás del convento portando solo a nuestro Señor.
Pero el tiempo dictó sentencia, por fin se hizo una sola cuadrilla para ambos pasos y bajo ella solo quedaron quienes sentían verdaderamente el peso de su amor más todos aquellos Costaleros del Huerto que tanto tiempo llevaron al Rabí por Granada, para ofrecerle a su Amargura a partir de entonces todo su esfuerzo y dedicación.
Agridulce sin duda la primera salida para esos hermanos al ver marcharse a su Señor de la Oración sin ellos, se que sentisteis como si una daga os atravesara el corazón, vuestro Cristo partía y vosotros allí en el patio inmoviles, pero esa desolación desapareció al volveros y verla allí con esa cara Divina, os aseguro que más lloraba Ella de veros así. Pero no hay dolor que su dulzura no calme y al sentir los tres toques del llamaor como si de un encantamiento se tratara os transformasteis en Comendadores ya para siempre, porque comprendisteis en ese momento que no podéis honrar más a un hijo que amando a su Madre.
No puedo dejar de recordar en esta presentación del cartel del XXV aniversario de mi Cuadrilla a algunos de los que son y han sido en estos años auténticos protagonistas bajo las trabajaderas.
La saga de los Mora, con Pepe Mora al frente y Dios quiera que por muchos años, dicho esto, todos, yo el primero aprendices de ti Pepe, nunca se podrá ofrecer más a nuestros Titulares, el trabajo y la humildad los abanderas como nadie bajo el paso, en conciencia te digo que tú tendrías que estar hoy aquí en este atril.
Sé de aquel Sábado Santo de Granatensis cuando tus capataces minutos antes de la salida de Catedral, te dijeron que te iban a igualar en el mismo palo que a tu hijo Pepe siendo su primer año de Costalero, solo tu sabes que pudiste sentir, y este año se incorpora tu hijo Pablo y tu sobrino Rafa y ya tienes a tu lado a Kiko y Rafilla y llegará Nacho y seguirán tu estela, con que solo uno de ellos se acerque a lo que tu nos has dado y enseñado sería más que suficiente.
Pero es que bajo estos palos tenemos costaleros que vienen a ensayar de Algeciras, 2 vienen de Málaga, 3 de Guadix, 4 de Archidona, y de Churriana perdí la cuenta hace tiempo Israel, y por si cabe duda de la amalgama de corazones que tenemos, hasta hace poco había un costalero que venía cada Viernes de Cuaresma desde Sevilla a hacer sus ensayos (si, a contrasentido para algunos, nunca para él).
Ya se acabó aquello ¿verdad Chechu?, ¡por fin mi alma!, este año bajarás desde el Albayzin por esos grifos de San José al barrio que te vio nacer con tu costal por fin grande ¿no Juán? buscando la estatua del Moro para que te indique el auténtico camino de la Gloria y veras como cada noche de ensayo te dirá al llegar junto a él: coge esta calle recta, fija el costero y no te desvíes que no te equivocas. Que a propósito, dicen que el Moro era Judío pero que para los que somos y vivimos en el Barrio sabemos que lo realmente representa es un costalero del Realejo en una noche de Semana Santa esperando que llegue su paso para entrar de refresco.
Eso sí con el costal alto y un tanto reliao por lo que está claro que ese relevo desde hace unos años ya no podrá ser en noche de Lunes Santo.
Por no hablaros de palos de ensueño, que los hay, ya se lo he dicho a los capataces, a la sexta del Huerto hay que hacerles firmar cláusula de rescisión, con nuestros galácticos: Alex, Fran Olmo, Israel, Jesús Aguado,…A propósito, que tranquilidad cuando sé que vas debajo del paso Alex, no se si habrá alguien que conozca las marchas mejor que tú, que mas da, porque nadie como tú para darle su impronta al Huerto, ya sabes que yo siempre te lo digo para que nunca se te olvide: el que mejor hará los cambios nunca será aquel que más cambios haga, ese debe ser el camino.
Pero quien deja atrás a esa Séptima de Caballería con Javi Nuñez, Alvaro, Pepe Mora, Guirao, Kiko, Caparrós y así cada palo de mi Hermandad, por que con nosotros llevamos también lo más granado de los Costales de esta Ciudad.
Aquí vienen a compartir no solo palo sino sentimientos media docena de buenos Despojaos, buena gente del Rosario, de la Sentencia, Salesianos, Via Crucis, de la Salud de Churriana (que es nuestro otro Olivo), por que aquí como ya sabéis caben todos los que vengan por derecho y con respeto.
Llevamos bajo los palos también a estirpes señeras de nuestra Cofradía, Lalo nieto de una fundadora de la Hermandad, a otro nieto de insignes hermanos antiguos como Victor Bolivar, que orgullosos están de este futuro Doctor sus abuelos Rafael y Marina.
Como no hablar de nuestros dos Horquilleros del Costal: por un lado Carlos Felipe, si Costalero ejemplar, persona de categoría superior bajo el palio de nuestra Amargura y que decir de Angel Luis, siempre con el cuello “Berreando” bajo el paso, si la Patrona de Granada fuera a Costal, con 30 como ellos dos, sobrábamos el resto de los 500 horquilleros que acompañamos en Otoño a nuestra otra Madre.
No me puedo olvidar del mejor compañero a parte de amigo que he tenido bajo los palos, Alberto Cuerva.
Un honor trabajar junto a ti Alberto, siempre en el mismo palo juntos, solo tu y yo sabemos lo que hemos pasado bajo las trabajadoras y no solo aquí en el Huerto.
Yo creo que comprendimos a la vez una noche de Viernes Santo de regreso a los Basilios porque a aquel paso le llamaban del Mayor Dolor.
Cuantas veces juntos a oscuras bajo los pasos, podíamos estar hombro contra hombro horas sin hablarnos ¿te acuerdas?, cuanto más nos caían los kilos menos nos hablábamos, Alberto que poquito nos hemos hablao tu y yo bajo los pasos.
Y ahora vienen los Costaleros estos nuevos, con el pantaloncito colgandito recién salidos de la sesión de masajes del Ceaco a pedir a sus capataces explicaciones de tal o cual relevo.
Relevo… nos llevamos casi 20 años tu y yo pensando que el relevo es que cada hora yo me pasaba tu costero y tu te venías al mío y así nos íbamos repartiendo el marrón y el único refresco que teníamos era el que nos traían nuestros padres y nos bebíamos al son de Campanilleros.
Nos iban a preguntar durante el recorrido nuestras novias cuando íbamos a salir del paso, pues no lo ponía bien claro en el boletín de horarios la hora del encierro, como ha cambiado esto.
Y podría hablaros de muchos más: Jorge Luis, Capillita, Siso, Ramón Arcolla, el primo o Tuti referente de todos nuestros pateros de lujo y tantos otros que sería imposible nombrar en este acto, todos ellos son ya historia de nuestra cuadrilla y por tanto de nuestra Hermandad.
Pero nos quedan aún muchos retos, uno fijo en el Horizonte, la Coronación de nuestra Amargura en el año 2013.
Esa fecha ya está a las puertas, solo faltan 3 años, por lo que tenemos que prepararnos todos, los costaleros también.
Tendremos que dejar extasiados a quienes busquen a nuestra Madre por las calles de Granada ese día, no nos podemos conformar con lo que somos ni con lo que damos, no nos puede quedar nada guardado, saquemos el talento que tenemos dentro, busquemos allá donde nos tengan algo que enseñar.
No nos quedemos en soñar ese día, ese día se tiene que conquistar, ese día quienes sueñen deben ser los que nos vean, que sueñen que es su Hermandad, que sueñen que es su cuadrilla, que sueñen que Ella es su Virgen, ¡que sueñen!.
Y mis Costaleros del paso Cristo ese día tendrán el inmenso honor de sentirla en la cerviz, porque sin duda también la llevarán, ya con la presea por fin sobre nuestra Madre. Y aprenderán a morir bajo ella, a soltar la cintura, a contener el paso, a mecer a nuestra Madre, aprenderán a aligerar el compás, a llorar incluso si tus ojos te lo piden, verás como te vas a sentir comendador y comprenderás por fin el sentimiento de tus hermanos de palio.
Sabrás por que las monjas se entristecen cada Lunes Santo cuando se marcha por unas horas de su casa la vecina más antigua de nuestro barrio, sabrás por qué Granada la Corona, sabrás porque ella es la Reina del Realejo, sabrás por que un Pretoriano la puede sentir tan dentro, simplemente llegará ese día y sabrás.
Y ya termino, desde este momento y hasta dentro de otros 25 años, os pido mis Costaleros del Huerto que retoméis el anonimato, que volváis a la oscuridad y el silencio necesario bajo las trabajaderas, que os pongáis el costal de la humildad, a fajaros y a forjaros como costaleros de sentimiento, solo al servicio de vuestra Hermandad.
Que llevéis nuestra medalla con honor, que entreguéis todo vuestro esfuerzo a nuestra causa sin guardaros nada, que cuando os pongáis nuestra camiseta, notéis que la cruz de Santiago os palpita junto al pecho, que antes que tu, la llevaron muchos otros que dejaron lo mejor de sí bajo esas mismas trabajadoras.
Que cuando el palo te vea llegar sepa que llega uno del Huerto, que te echará un pulso, como cada año y que como siempre lo ganarás por que esos palos ya saben que ahí debajo no vas a estar solo que hay otros muchos que como tu llevan también ese escudo y esa medalla, y caerán los kilos, muchos kilos, alentador para cualquier Costalero del Huerto.






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